Despertar pasiones :)

“…generalmente, se justifica la presencia de la educación artística por ser el elemento que favorece el desarrollo de la creatividad. Podemos afirmar que este desarrollo se fomenta en la enseñanza de cualquier área de conocimiento o disciplina, siempre y cuando se utilice para dicha enseñanza una metodología que posibilite la búsqueda de la creación. Por el contrario, si en la educación artística el docente promueve la elaboración “a la manera de” –cosa que hemos presenciado hacer con un erróneo criterio de fomentar el desarrollo de la identidad cultural- o a partir de pautas estrictas predeterminadas, el margen para la creatividad será muy estrecho cuando no inexistente (y volvemos a rozar la cuestión de la formación docente). Entendemos como muy importante que el programa de educación artística tenga los propósitos u objetivos generales y particulares claramente plasmados, de modo que el docente tenga certeza respecto de para qué se hace cada cosa, qué beneficio provocarán cada una de esas actividades en el desarrollo cognitivo del niño, y de esa manera tener también claro como plantearlas y analizarlas.
Por supuesto que no basta con que solamente él o los docentes a cargo del curso tengan esto claro; debe haber una coherencia entre todos aquellos que intervienen en el ámbito educativo. Resulta muy ilustrativo el comentario de la profesora Débora Astrosky respecto a la exigencia que muchas veces se le impone al docente de mostrar resultados sin tener en cuenta si ello es compatible con el proceso formativo de los niños (preparar la obra de teatro para fin de año o hacer una exposición de cuadros).
Elliot Eisner nos brinda ciertas pistas respecto de algunos de los cometidos de la educación artística como aporte a la formación integral de los alumnos en tanto personas (educación por el arte), y que por otra parte son aportes que solamente desde el arte se pueden realizar. Entre estas características nos hace notar que, frente a determinado problema, a diferencia de las ciencias exactas en el arte puede haber distintas soluciones válidas, lo que de alguna manera se vincula más directamente con las situaciones que se plantean en la vida real, aprendiendo a buscar y encontrar diferentes soluciones y valorar las aportadas por otro. Por otra parte la instrumentación de estas soluciones con un buen apoyo docente, no necesariamente son respuestas mecánicas –como puede ser aplicar las tablas de multiplicar- y se construyen en una relación dialéctica entre la obra y quien la está haciendo, interactuando de manera tal que el objetivo final se va modificando a medida que se va avanzando. De este modo, el propio trabajo sugiere cambios de metas, desarrollando la percepción y evitando respuestas preconcebidas, fomentando también la creatividad.
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Justamente, dentro del desarrollo de sus aptitudes consideramos de vital importancia el desarrollo de la percepción artística que también es un derecho particular del niño por todo lo que aporta a la conformación de la persona, incluyendo el fortalecimiento para el desarrollo de “su juicio individual”.
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Entendemos que uno de los principales cometidos de la enseñanza es generar espacios para que los alumnos se encuentren con sus capacidades potenciales y obtengan las herramientas para desarrollarlas. Que los niños y jóvenes puedan proyectarse a partir de lo que realmente los motiva teniendo sus pasiones como motor de sus vidas.
Despertar pasiones, creo que con esas dos palabras se puede sintetizar uno de los más importantes objetivos de la labor docente, y ahí la educación artística puede desempeñar un rol sumamente interesante. Pero debemos tener en cuenta que para trasmitir pasiones se debe estar apasionado por lo que se hace. Probablemente no sea una condición suficiente, pero sí necesaria”.

Prof. Samuel Sztern 
Director del Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes (Universidad de la República) 
Prólogo en Arte y Educación, Geografía de un vínculo. Ponencias de la 1ª Bienal de Educación Artística. Maldonado 2012.